Jesús y Nuria son una pareja más bien extraña. Parecen no entenderse ni entre ellos ni a sí mismos. Sin embargo siguen adelante con su relación. Una relación que les reporta pocas alegrías, al igual que el resto de su vida.
Y es que estos dos personajes parecen esquivar a la felicidad principalmente por su manera de ser. Tampoco les es muy favorable su situación con familiares, amigos, en el trabajo… pero parecen esforzarse por rehuir a la suerte o, al menos, a unas relaciones sociales satisfactorias.

Exageración del ridículo

La baza principal de esta serie es estirar hasta el extremo la posibilidad de sus personajes para quedar en evidencia y exponer sus vergüenzas. Resulta recurrente hasta el punto de la exasperación cómo Nuria y Jesús se empeñan en mentir cuando sus mentiras tienen las patitas muy cortas. También llevan a lo ridículo su forma de comportarse ante los demás.


Aparentar por un enorme complejo de inferioridad se convierte en un acto tan reflejo como respirar o pestañear. Jesús y Nuria no encuentran su sitio en la vida en un modo de actuar que parece más propio de adolescentes en vez de personas adultas. De hecho, los adolescentes se esfuerzan por aumentar su sociabilidad con mucho más éxito que estos dos pobres desgraciados.

Actores desperdiciados

Resulta lamentable ver cómo dos grandes actores de nuestro país de la talla de Javier Gutiérrez y Malena Alterio caen en un papel protagonista en el que pueden lucirse tan poco. Esto hace que la serie se centre en dos personajes que no caen bien, generan una empatía prácticamente nula y el único aliciente para acabar de ver Vergüenza son las tramas con personajes más secundarios. Hay otro motivo para seguir viendo Vergüenza, el haberla empezado ya y no querer dejar las cosas a medio.

No todo va a ser malo. Cierto es que Vergüenza despierta la ternura del espectador en ciertos momentos. Enfrentar a estos dos personajes a un vacío en el que la desgracia sólo puede ir a peor consigue que en los momentos más dramáticos a uno se le enternezca un poquito la patata… pero no lo suficiente.

Estrategia de Movistar+

La plataforma de pago española se ha volcado con esta serie hasta realizar una segunda temporada y, tras esta, un capítulo especial de Navidad. Es cierto que la segunda temporada puede enganchar más que la primera y el capítulo navideño puede ser considerado de regular tirando a bueno. Para mi gusto, aún tendría que mejorar más si Movistar+ decide apostar por una tercera temporada.
La plataforma de la M también ha anunciado la segunda temporada de La peste, una serie de época en la Sevilla de la España colonial y que tras un visionado rápido de un capítulo decidí no darle otra oportunidad. Para mi son dos pinchazos de lo que prometía renovar el panorama televisivo y que parece haberse quedado en unas series más bien flojitas y con más recorrido del que merecen.


Pero sin duda esta estrategia pasa por seguir invirtiendo en la ficción nacional, lo que supone una alegría para el espectador que puede verse reflejado en una u otra producción.
La duda está en si seguirá apostando por unas opciones que no parecen estar cumpliendo las expectativas o desviar esa inversión hacia otras ficciones nuevas que pulan errores anteriores de lo que es, sin duda (para bien o para mal), una producción sin complejos. Una producción atrevida que ya elogié con La zona.

¡Sigan intentándolo!

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