Patrick, Dominic y Agustín son tres amigos con historias muy distintas entre sí con solo dos cosas en común: el cariño que se procesan entre sí y su homosexualidad. Factores que podrían dar para mucha más enjundia, sin embargo los únicos que han tenido algo entre ellos son Pat y Dom, pero vamos por partes:

Patrick es un diseñador de videojuegos inocente y soñador de unos veintimuchos que acaba de salir de una relación larga. Esto le obliga a volver al mercado, algo que le crea muchas inseguridades y continuas faltas de autoestima. Atravesando por este trámite conocerá a varios chicos (tampoco demasiados), pero su dependencia emocional hará que todos y cada uno de ellos sean especiales a su manera y le creen más de una rayadura de cabeza.

Dominic es un eterno camarero que aspira a tener su propio restaurante. Está rozando los 40 y muchas veces siente cómo la juventud se le escapa entre los dedos. Su imponente físico no le basta para conseguir al hombre que quiere, algo que le preocupa solo a ratos, pero que también ronda por su cabeza y su corazón cual bola del desierto.

Agustín es un alma libre. Latino, treintañero, artista y muy sensual, algo que le lleva a cuestionarse la monogamia con su novio. El querer siempre más le llevará a territorios movedizos en los que tendrá que valorar qué es lo que más le merece la pena.

Tras las presentaciones, me atrevo a decir que Looking no es una gran serie. No tiene giros de guión a lo M. Night Shyamalan, no nos presenta un nuevo mundo tal y como hacía Almodóvar en sus obras más provocativas de la movida, ni siquiera cuenta con la gracia de obras más elaboradas como La casa de las flores. Sin embargo, Looking tiene algo que engancha sin darte cuenta, los personajes se escapan de sus estereotipos para sorprender al espectador en una evolución en la que muchos nos podemos sentir identificados. Y no solo eso, sino que reconocemos en ellos los mismos errores que cometemos y las mismas desesperaciones en las que nos perdemos. Sin aportarte nada nuevo, Looking te hace identificarte con este peculiar trío y sus acompañantes.

Entre ellos destacan las parejas de cada uno y, en especial, Doris, antigua novia y compañera de piso de Dom. Clásica cómplice femenina de las personas gais que han sido rechazadas por parte de su entorno y buscan ese apoyo en alguien que las mira como realmente son. También ella se convierte en un personaje entrañable al que lo único que se le desea es que le vaya bonito. Algo nada fácil en una época difícil para el amor, los negocios, las relaciones familiares…

Los Friends gais

No hay ni punto de comparación, pero una vez captada tu atención, te diré que sí que hay algo en lo que coinciden estas dos series. Pese a que Looking fue cancelada y Friends acabó en lo más alto, ambas series te plantean un reducido elenco con el que empatizar en situaciones amables. Looking no es una comedia, aunque cuente con momentos muy cómicos, en ningún caso ha sido un éxito, pero es sin duda una serie que llega, uno de esos bonitos fracasos a los que se les echa el cierre final en forma de película para calmar un poco la tristeza de los incondicionales. Pese a ser una serie de 2014 (emitida en España por Canal+ Series), se aprecia un carácter bastante intemporal si la ves en 2019. Algo en lo que, sin embargo, supera al éxito cómico de los 90.

Por otra parte, si cada capítulo de Friends se titulaba con una sencilla fórmula en la que se adelantaba parte de la trama (“En el que…”), Looking no se queda corta. En inglés este verbo puede servir para decir “mirar”, “buscar” o “cuidar”, algo que han sabido aprovechar los creadores más en la acepción de buscar (“Looking for…”).

La importancia de la ficción LGTBI

Si el cine ha sido un arma valiente en muchas ocasiones a favor del colectivo LGTBI, la televisión ha sido un espacio más hostil. Las series, más duraderas en el tiempo y recurso para la programación de un canal, pocas veces se podían permitir el lujo de reflejar la realidad LGTBI sin que esto les supusiera a las cadenas enfrentarse a boicots de los sectores más conservadores o la incomprensión del público en general. Si Tío Willy rompió esquemas durante la temporada 98/99 en TVE al ser la primera serie española protagonizada por un homosexual, podemos decir que la visión de personajes gais y lesbianas sin complejos de mostrar su sexualidad no llegaría hasta la aparición de Queer as folk en el año 2000 (tardaríamos unos cuantos años más hasta verla en Cuatro).

Ahora nos enfrentamos a una época en la que los avances sociales y la cultura generada a raíz de los mismos se ven amenazados por un movimiento totalitario y ultraconservador de carácter global. Es por eso que es más necesario que nunca plasmar que no existe un sólo modelo de sociedad, familia, sexualidad y afectividad. Algo que muchos no se atreven a calificar como género o cultura, y que desde mi punto de vista constituye ambas cosas al contener elementos claramente diferenciadores.

Una cultura y un género de los que podremos disfrutar en Murcia del 11 al 19 de mayo durante la XIV Muestra de Cine LGTBI organizada por el colectivo No te prives y la Filmoteca Regional y cuya programación puedes consultar aquí.

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