La casa de las flores“No es un culebrón… al menos no de los de siempre”, así fue mi primera definición de ‘La Casa de las Flores’ ante mi compañera de piso, que encasilló a la nueva producción de Netflix en ese concepto que siempre ha tenido un tufo clasista, arcaico y tan “de madre”. Más que “de madre”, podríamos utilizar las variantes del castellano en México, país originario de la serie, para decir que ‘La Casa de las Flores‘ “está muy padre”.

Desde el minuto 0 del primer capítulo la serie nace con un estilo que recuerda, y que en momentos como la cabecera incluso podría asegurar que copia, a ‘Mujeres Desesperadas‘. La estética de la cabecera, la música de la misma, e incluso el suicidio del que parte toda la trama y el entorno residencial de lujo es un calco exacto a la serie estadounidense. Las desesperadas fueron pioneras de las series no diarias de temática femenina y trató temas como la homosexualidad, la infidelidad, el consumo de drogas y sobre todo, el hogar como cofre de todos los secretos familiares.

La serie mexicana también aborda todos estos temas pero lo hace con un importante giro de tuerca. El público LGTBI+ se habrá sentido más que representado con una serie que incluye a personajes gays, bisexuales, pansexuales… pero no son los únicos que se han podido sentir identificados. Creo que los jóvenes se han visto representados al reflejar esta serie prácticas sexuales muy presentes en la sociedad actual, como el sexting, los tríos, las relaciones abiertas…

El sexo, y con él las infidelidades, son una constante en las casas de las flores, aunque evitaré hacer más spoilers de los necesarios en una crítica. Otra constante de esta serie mexicana son los guiños a la cultura española, que tanto se agradecen por parte del público del país del Quijote. La música, la aparición de un más que reconocido intérprete patrio y varias referencias a Madrid tienden un puente de compadreo entre España y México en esta producción.

¿Pero de qué va ‘La Casa de las Flores‘? Ya lo he adelantado un poco pero falta el contexto. En Las Lomas, una urbanización residencial de clase (muy) alta de México se encuentra La Casa de las Flores, una floristería (acostúmbrense a escuchar el término “florería” que se usa en México) que es el negocio de la familia de la Mora. Esta familia ve truncada su tranquilidad con el suicidio de Roberta, una ex empleada, en plena celebración de uno de los múltiples eventos sociales de la florería. Este hecho precipita que los secretos de toda la familia vayan descubriéndose en el ámbito doméstico, y muchos de ellos no podrán encerrarse durante mucho tiempo a sus vecinos y a la sociedad mexicana.

La casa de las flores

A grandes rasgos podemos describir así a los miembros de la “Casa Grande”:
  • Virginia es la matriarca del clan, jefa del negocio familiar y custodia de los secretos de su marido, sus vástagos y de los suyos propios. Su egoísmo, manipulación, cinismo, pensamiento calculador y clasismo son sólo equiparables a su capacidad de reinventarse y la ternura que despierta cuando toda su fortaleza se derrumba.
  • Ernesto es el padre de familia. Hombre de negocios calmado que siempre está a la sombra de Virginia. Estar al frente de toda la materia económica y no ser del todo honesto con nadie le pasará factura de una u otra manera.
  • Paulina es la hija mayor del matrimonio. Madre soltera de Bruno, el único nieto de la familia, lleva 20 años ayudando a Virginia a sacar la florería adelante. Su forma de hablar enamora y lo mejor es que también lo hace su personalidad. Sufridora y alegre a la vez se siente con el peso de toda la familia a sus espaldas.
  • Elena es la más pasional de la familia. Con un trabajo de arquitecta en Nueva York, un novio y una vida perfectos vuelve a México para no fallar a su familia en los eventos sociales más importantes. Allí su intención es informar a su familia de que pretende casarse con su chico.
  • Julián no se queda corto con respecto a lo pasional al compararse con Helena, el pequeño de los hermanos de la Mora mantiene una relación con una atractiva joven de su mismo estatus social. Ella ansía contraer matrimonio con el apuesto benjamín de los hermanos, un sentimiento que parece ser mutuo. A Julián no se le conoce un trabajo, pero tal y como va la florería parece que ni falta que le hace.
  • Bruno es el hijo adolescente de Paulina. Un niño tan problemático, respondón y maleducado como listo y adorable una vez lo conoces. Sus salidas de tono se atribuyen en la serie a la falta de una figura paterna y a la dedicación por completo de Paulina a la florería y al resto de sus hermanos.
  • Delia es una más de la ‘Casa Grande’, la asistenta de la familia de la Mora se encarga de ser un apoyo personal para cada uno de los miembros del clan y un importante aporte a las risas de los espectadores. Un personaje tierno que a mi entender merece muchos minutos más en la serie.

La casa de las flores

A estos se le sumarán un buen montón (tanto en cantidad como en calidad) de personajes que en resumidas cuentas, y de un modo u otro, vendrán a complicar la vida de la familia de la Mora. Todo siempre en un estilo muy amable con el que su director Manolo Caro ha sabido reinventar el culebrón ¿Por qué no se la recomiendas a tu familia? Se sorprenderán.

Tras el éxito mundial de ‘Narcos‘ o ‘La Casa de Papel‘, lo latino vuelve a ser una importante baza para la plataforma Netflix, que esta vez apuesta por ¿un culebrón? Ya aviso, no es lo de siempre, si te gusta el humor negro te gustará ‘La Casa de las Flores’, si te gusta el sexo te gustarán sus escenas subiditas de tono y sus tramas, si te gusta la provocación te encantará y si solo quieres saber algo más de flores basta con que mires el nombre de cada capítulo. Yo espero que ‘La Casa de las Flores‘ no sea flor de un día y Netflix premie este fenómeno con una segunda temporada.

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