Recuerdo las tardes pegadas al televisor cuando volvía del cole. Por aquel entonces había clases por las tardes y los pequeños las pasábamos entre la merienda, los deberes y salir a la calle a jugar hasta que llegara la hora de la cena. En el momento de la merienda sucedía algo maravilloso en nuestros televisores. Las cadenas se llenaban de programación infantil para recibirnos después de la lección vespertina. Power Rangers, Caballeros del Zodiaco, Lupin y otras series que marcaron una época nos estiraban el tiempo de tomarnos el vaso de leche con galletas, justo antes de los odiados deberes.

Así fue como comenzó mi relación con la Patrulla X. Nunca fui consumidor de cómics y estos superhéroes cuyos poderes eran vistos por muchos como malformaciones y un peligro para la sociedad adentraron en mi imaginario gracias a la serie de dibujos animados. Otra ficción que explotaba en cierta medida el dilema de la falta de comprensión y recelo de la sociedad hacia sus poderosos protectores. Sin embargo, contra los mutantes había una fobia hacia la comunidad, fuera mayor o menor su poder.

Más tarde estrenarían la primera película y los efectos especiales maravillaron a la generación que habíamos crecido con las aventuras del Profesor X (Charles Xavier), Lobezno, Tormenta, Cíclope, la Doctora Grey y toda una legión de alumnos de la residencia más destruida de la ficción. Sin embargo, conforme la saga fue ganando adeptos, la edad adulta de gran parte de sus seguidores exigía que los efectos especiales quedasen a un lado y se nos planteara un conflicto moral. Fue así como llegó la tercera entrega, La decisión final.

Una ‘decisión’ que trasciende

Cada decisión supone afrontar la pérdida de la posibilidad rechazada. A los mutantes se les daba la oportunidad de renunciar a su gen mutante. Dado que la historia plantea la mutación siempre como una evolución de la especie, y no como una mutación perjudicial que pudiera suponer una discapacidad, la decisión suponía renunciar a una ventaja o un rasgo característico para abrazar la “normalidad”. Una normalidad a la que les empuja una sociedad mayoritaria hostil (más retrasada evolutivamente) con rasgos de lo que podríamos llamar “mutantefobia” y un discurso de odio muy marcado. Quizá por esa fobia de la sociedad mayoritaria, el colectivo LGTBI siempre se ha sentido muy identificado con la Patrulla X. ¿Renunciarías a ser lo que eres por encajar?

Después llegarían diversos fracasos de una saga estancada en la típica película de superhéroes. A destacar solo un éxito de crítica en la que Lobezno muestra su cara más personal en ‘Logan’ (aun la tengo pendiente). Y una nueva revitalización de la saga a partir de la “histórica” ‘Primera Clase’, que detallaba los orígenes de la Residencia Charles Xavier para Jóvenes con Talentos Especiales.

Después de esa vendrían otras cintas como ‘Apocalipsis’ o ‘Días del Futuro Pasado’.

Fénix oscura casi blanca

(contiene SPOILER)

Tras los saltos temporales y el cambo del destino recogido en Días del futuro pasado, el director de Fénix Oscura se ha permitido la licencia de volver a cambiar los destinos de los personajes. Lo más destacado de la película es que mueren dos personajes en un espacio temporal en el que resulta imposible dado que aparecen en el futuro donde se sitúan las anteriores ficciones. A mi entender solo es un recurso para dar interés a una película plana que se queda en la superficie de un planteamiento interesante. Otros sitúan esta acción en un universo paralelo al que suelen recurrir las largas sagas de superhéroes. En cualquier caso, un batacazo de tal calibre que me hace replantearme seriamente mi relación con la saga.

Por lo demás, al drama principal le falta fuerza. Parece incluso quedarse en una rabieta adolescente cuando todo gira en torno a un trauma que ha destrozado al menos dos vidas… pero que acaba amenazando con destruir todo el planeta. Una historia que merece dejar los efectos especiales a un lado y darle una vuelta al guion. A claras luces el director no ha sido un buen heredero de una historia y una saga que ha pasado por tantas manos y que, en cierta medida y con mayor o menor acierto, siempre había respetado una coherencia en la historia.

Tampoco destaca Sophie Turner en su papel de Jean Grey, un papel que parece quedarle grande y al que el director tampoco sabe exprimirle todo su poder. Tras su paso por Juego de Tronos tendrá que demostrar mucho más como intérprete para seguir siendo una actriz de moda.

¿Hay esperanza?

Quizá no, como ya he comentado, la saga X-Men parece haberse anquilosado en el modelo clásico de película de superhéroes que ya experimentó su fracaso con el Superman de Brandon Routh. Cuando los efectos especiales ya no sorprenden, cuando el espectador demanda una historia seria con sus toques ácidos, una trama de giros inesperados y personajes cuya profundidad apabulle nuestro intelecto, es el momento de repensar la saga. Y es que estábamos acostumbrados a una saga que no tomaba al público (o lector) por estúpido, sin embargo, con las últimas películas no hemos podido más que sentir un cierto regusto a decepción, hartazgo e incluso un toque de traición a la esencia que nos encandiló.

Una decepción que desde fuera puede percibirse como que el espectador se topa de bruces contra su madurez (también me pasó con El Hobbit y la última trilogía de Star Wars). Sin embargo, también puede achacarse a una mala perspectiva del director.

Para los nostálgicos que seguimos esperando más de la Patrulla X, los que nos las hayamos dejado por el camino, podemos seguir disfrutando de productos como ‘Legión’ y ‘Logan’. La primera es una desquiciante serie que narra la aventura en la psique de un mutante rescatado de una institución mental en los años 80. El argumento de la segunda nos sitúa en un futuro próximo en el que parece que los mutantes fueran apenas un paréntesis en la evolución de la la raza humana, un auténtico varapalo a la simpleza de las últimas películas.

*Un guiño a las mujeres

El discurso feminista ha impregnado Hollywood y muchas de las ficciones se ven marcadas por ello. Una brisa de aire fresco si se sabe aplicar con sutileza a las tramas… o el golpe de ambientador barato que te da al entrar a ciertos coches si el director solo quiere colgarse una medallita. En X-Men: Fénix Oscura parece un poco más de lo segundo. Sin embargo, plantea una buena pregunta «¿Por qué solo X-Men?, ¿Por qué no X-Woman si las mujeres nos sacrificamos igual por la misma causa?». Algo que me ha hecho reaccionar y devolverle durante buena parte de este análisis a los X-Men el nombre genérico con el que conocí a esta generacion de héroes allá por los 90, la Patrulla X.

De lo poco que ha aportado una débil Fénix Oscura. Una película que solo se salva si se ve en buena compañía.

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