Vengadores: Endgame

Ahora que se han calmado las aguas y el mundo empieza a olvidarse de ella, es el mejor momento para hablar de Vengadores: Endgame. Es una película para valorar en frío, puesto que su importancia como fenómeno social sin precedentes en los últimos años está muy por encima de su valor cinematográfico. Resulta muy fácil dejarse llevar tanto por el entusiasmo como por el cinismo, ambas posturas injustas hacia el encomiable papel de “season finale” de una película que desde su concepción nace como un carpetazo a la primera gran etapa del universo cinematográfico de Marvel.

Sin duda Disney seguirá imprimiendo billetes con insignias superheroicas, pero Endgame supone el cierre de los arcos argumentales que la casa ha ido tejiendo hábilmente durante más de una década. Y lo hace en el momento justo, cuando los personajes ya han dicho todo lo que tenían que decir y sus respectivas franquicias han alcanzado el pico de su rentabilidad económica. Disney lo sabe, los actores que finalizan sus contratos lo saben y toca decirles adiós. Vengadores: Endgame es el concierto de despedida de un gran grupo de pop muy consciente de cuándo ha llegado el momento de retirarse.

Con esto en mente, el tono escogido por los hermanos Russo para esta maratón de tres horas no podía ser más acertado. A diferencia de la plomiza Infinity War, una película grave que finalizó con un cliffhanger anticlimático y trágico que sin duda marcará a los chavales de esta generación tanto como el final de El Imperio Contraataca nos impactó a los que ya peinamos canas, Endgame resulta sorprendentemente ligera, por muy salpicada de crepuscularidad que esté. Por supuesto, también contiene algunas resoluciones trágicas que dejarán a más de uno con la lágrima floja, pero la mayor parte de sus tres horazas de duración podría calificarse de una comedia de enredo con más chistes que piruetas. Un acierto, puesto a que a estas producciones siempre se les ha dado mejor la risa que las escenas de acción emocionantes.

Si Infinity War fue una película centrada en un grupo de superhéroes tratando de enfrentarse a una amenaza de escala cósmica, Endgame dirige su mirada hacia las personas que hay debajo de las máscaras y consigue mantener en equilibrio una inmensa carga dramática con un gusto por el pitorreo que gozarán aquellos que nunca se tomaron estas películas como otra cosa que simpáticas tonterías de supertíos vestidos de mamarrachos. Con menos gusto se tragarán estos tazones de humor esos frikis pesados empeñados en buscar agujeros de guión y en actuar como si Tony Stark, Steve Rogers y compañía fueran personas que han existido y se les debiera algo. Esta divergencia tonal hace que las dos partes de esta bilogía sean en cierto modo opuestas y resulte difícil conciliar a los dos tipos de públicos.

Vengadores: Endgame

Como las mejores películas de Marvel, Endgame no cae en el error de tomarse demasiado en serio a sí misma. Es entretenimiento ligero en su máxima expresión y, como tal, no es un funeral al que haya que ir con cara de palo sino una celebración. Tras un melancólico inicio, no tarda en mandar la solemnidad al carajo e invitar al espectador a un último baile en el que todos los personajes tienen hueco para crecer un poco y concluir su viaje.

No era tarea fácil, pero los hermanos Russo han conseguido cerrar de forma bastante satisfactoria la trayectoria de los cabezas de cartel. Esos que no volverán y a los que más echaremos de menos. Más anecdótica es la presencia de los secundarios, algo intencionado porque su continuidad en la siguiente etapa del universo Marvel está asegurada y ya sabremos más de ellos en el futuro.

El caso más notorio es el de Capitana Marvel, cuya participación en los eventos de Endgame es prácticamente anecdótica. Y eso está bien. No porque Brie Larson tenga vagina o porque su carisma sea el de una sandalia vieja, sino porque su personaje está planteado como tan desproporcionadamente poderoso que su presencia rompería toda tensión dramática. Tampoco toca, en cualquier caso. Endgame es una despedida de viejos amigos del instituto y Capitana Marvel es una nueva compañera de universidad a la que todavía no conocemos demasiado bien.

Vengadores: Endgame

Poco más puedo añadir sin entrar en spoilers y ciertamente Vengadores: Endgame es una de esas películas que conviene disfrutar sin haber visto ni un puñetero tráiler. En cierto modo, Infinity War no era sino un tráiler de esta satisfactoria conclusión que redondea y resume de forma ejemplar la evolución de las películas del universo Marvel desde la ya lejana Iron Man hasta las infalibles Thor Ragnarok o Spider-Man Homecoming.

Se puede hacer otra cosa o de forma diferente, pero esta fórmula está tan depurada y estirada que ya no se puede hacer mejor. Y, aunque llegarán nuevos personajes y nuevas películas, Endgame deja la sensación de ser la parada perfecta para bajarse del tren con una sonrisa en la cara. Pueden seguir el viaje si lo desean y comprobar hacia dónde les lleva, pero no se quejen si acaban con dolor de cabeza y el culo dolorido.

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Comentarios

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Sasuke
Mirón
Sasuke

Yo me quedo con IW, mucho más épica y emocionante. Aquí se pasaron con el humor