En un mundo dividido en dos regiones, cálida y fría, hielo y fuego luchan entre sí. La zona glaciar avanza, destruyéndolo todo a su paso, conducida por las artes mágicas del brujo Necron. Tarr es el único superviviente de uno de los poblados arrasados, y partirá al encuentro de Necron en busca de venganza. Mientras, la hija del Rey Harold, soberano de la zona cálida, ha sido raptada por los esbirros de Necron. A pesar de que el cine de animación es un terreno fértil para plasmar con acierto grandes derroches de fantasía sin las limitaciones propias del cine de imagen real, la espada y brujería es un género que no se ha prodigado demasiado. Uno de los pocos que han realizado obras remarcables de este tipo (y, sin duda, el más recordado) es el israelí Ralph Bakshi. Tras la algo fallida versión animada de El señor de los anillos, Bakshi repitió con una nueva película de animación de fantasía heroica. El resultado es una película más modesta pero muchísimo más disfrutable. La historia es sencilla y la acción es muy directa, y ahi radica la principal virtud de Tygra: hielo y fuego, en que ofrece hora y cuarto de simple y sana diversión de lo más gozosa. Las técnicas de animación con que está hecha la película son el dibujo tradicional sobre fondos pintados, ayudándose de la rotoscopia para crear las animaciones. Aunque usa técnicas similares a las de las producciones Disney de la primera época, el resultado es bastante más tosco, pero el glorioso trabajo de Frazetta en el apartado artístico lo compensa y el espectador actual no tendrá ninguna dificultad en dejar correr las limitaciones de presupuesto y dejarse transportar gozoso a un mundo bárbaro y primitivo lleno de encanto. Las secuencias de acción son geniales, a destacar el fantástico uso de la cámara lenta, y sólo son empañadas por la casi total ausencia de hemoglobina (no es por ser bestia, es que resulta chocante que alguien sea atravesado por una lanza y no derrame ni una gotita de sangre). A cambio se nos ofrece algo de erotismo suave, canibalismo y otras depravaciones diversas, así que al final todos salimos ganando. Por si a estas alturas alguien lo duda, Tygra: hielo y fuego es, definitivamente, una película de animación para adultos, sin llegar a las cotas de “adultez” de Heavy Metal y su secuela, pero yo no se la pondría a mis sobrinos pequeños. No es de extrañar que la película sea todo un ejemplo del género, ya que cuenta entre sus realizadores con todo un dream team de la fantasía heróica. Además del citado Bakshi, participan dos guionistas de cómics de gran renombre: Guerry Conway y Roy Thomas, este último un viejo conocido del célebre cimmerio. Por si fuera poco, los diseños están a cargo, nada más y nada menos, que del legendario ilustrador Frank Frazetta. Con figuras de esa talla, es lógico que saliera todo un clásico de culto del cine de animación que las nuevas generaciones harían bien en descubrir.

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