Analizar fríamente El vicio del poder (Vice, en su título original) no es fácil sin meterse en cuestiones políticas. La película analiza la vida del vicepresidente de los Estados Unidos durante el Gobierno de George W. Bush (o Bush hijo), Dick Cheney. El film supone tal varapalo a la figura de Cheney que no me creo que alguien en toda su familia no lo haya visto aunque sea sólo por curiosidad.

La idiotez y mediocridad por bandera

Esta parece ser la premisa con la que Adam McKay, director de la cinta se propone tratar a la inmensa mayoría de los políticos republicanos que aparecen en el film. Su figura de Cheney, es fruto de una metamorfosis radical entre el borracho expulsado de Yale y el hombre con más poder del mundo bajo el mandato de George W.

Paso por paso se puede identificar que bajo el apoyo e impulso de Lynne, Dick aprende a rodearse de las personas correctas en el partido del elefante y acomodarse después en el sector privado tras unos cuantos varapalos en sus estrategias y resultados electorales. Una situación que cambiará tras la llamada de un supuesto inútil “hijo de”. En este momento, Cheney cabila que es su momento para convertirse en un presidente en la sombra, algo que, según relata la película, consigue a la perfección.

Uno de los republicanos mejor parados en este film es el por aquel entonces secretario de Estado Collin Powell. Y es el mejor parado por un hecho que yo personalmente pongo bastante en duda. Según la cinta, Powell reconoció en una entrevista años después que su defensa de la invasión de Irak ante la ONU fue “el día más duro de su vida”. El director lo salva de la pira de republicanos que es su cinta aludiendo a un supuesto arrepentimiento al citar dicha frase. Permítanme dudarlo. No creo que Powell fuera un “engañado” por Cheney y no creo que haya mucho que defender del gabinete que ideó el asalto a este país regido por la dictadura de Saddam, ya que no ha mejorado la vida de nadie y ha acabado con alrededor de un millón, según diversas fuentes.

Una familia “ejemplar”

Cheney cuenta con el respaldo de su familia y el director no deja títere con cabeza en esta. Y es que al parecer, la familia es de aúpa. Aparte de una visión sesgada de los hechos que nos muestra esta película. Los hechos están basados en situaciones reales conocidas públicamente por todos los americanos. Vamos una por una.

Lynne Cheney, mujer de Dick Cheney no sale tan mal parada de una crítica voraz a su familia, ella sólo pasa por ambiciosa, fría, calculadora, y, al final de la película (o de su propia historia), de apoyar al bando equivocado de la familia. Otro de los palos se lo lleva Liz Cheney, hija mayor del matrimonio que siguiendo las aspiraciones (y ambiciones) de sus padres entra a formar parte activa del Partido Republicano y acaba atentando contra los intereses y derechos de parte de su propia familia. El papel que en este caso jugará la hija pequeña del matrimonio, Mary Cheney lo reservo por si alguien no conoce la historia y está interesado en que no se le destroce la película, aunque pueda encontrar todos los datos en los medios de noticias.

Vice como película

El vicio del poder es una película que juega con el espectador en multitud de escenas. Metáforas, una escena poética, un curioso narrador de la historia, recursos más propios de la comedia, escenas figuradas… Su formato sorprende dado que no es el estilo habitual de hacer cine. Sin embargo, no pude ver la película sin el recuerdo continuo de Gracias por fumar. Este estilo juguetón se repite casi al milímetro en una película también muy ligada al mundo de la política y la imagen, los lobbys y de un protagonista malvado y manipulador. Sin embargo, Gracias por fumar posee a un inteligente, carismático y seductor Aaron Eckhart en el papel protagonista. Y El vicio del poder…

Dick Cheney es un irreconocible Christian Bale

Pues Vice tiene en su protagonista a otro seductor de Hollywood. Aunque parezca increíble, Christian Bale es el actor que da vida (o a lo mejor esto es mucho decir… y más después de ver el final de la película) a Dick Cheney. Y no es sólo que Bale sea buen o incluso un gran actor. Es que considero que Christian Bale parece más que dispuesto a jugarse la salud en cada uno de sus personajes.

Si lo vimos como rostro de la enfermedad en The machinist, también lo pudimos ver con un físico espectacular en su etapa como Batman (y me atrevo a decir que se trata del Batman más atractivo de la historia). Pues ahora Bale se expone a una dieta perjudicial para interpretar al obeso Cheney. Una obesidad que le ha costado varios ataques al corazón al político, pero dudo de que tardemos mucho en volver a ver a Bale en todo su esplendor físico, por otra parte, siempre lo podemos disfrutar en su esplendor artístico.

¿Oscar para Cheney?

Dentro de que es muy difícil que cualquier candidata le arrebate a Roma el galardón a Mejor Película, para mí Vice no merece el premio. Considero que es una película que trata de manipular políticamente al espectador no sólo afrontando los hechos reales (que ya de por sí son bastante penosos), sino con una clara intencionalidad en el tratamiento de la información “o ficción”. Una estrategia más productiva hubiera sido exponer los hechos de una manera más fría para que el espectador decidiese por sí mismo, pero creo que entonces se le caería el tambalillo al director. No por la falta de veracidad de los hechos relatados en la película, sino porque los sentimientos que esta despierta se basan sólo en la inquina del equipo hacia los personajes reflejados. Para mi es un “No”.

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