La apuesta pública por los contenidos culturales de calidad del territorio resulta fundamental. Se palpa en un entorno tan imprescindible como la Filmoteca Regional de Murcia Francisco Rabal. Un espacio público en el que se exhibe cine de culto, cine no comercial, películas en versión original, ciclos dedicados a producciones de otros países y, por qué no decirlo, también se puede escapar alguna película bastante prescindible. Pero el motivo de esta oda a este espacio sin el que la cultura de la ciudad y la Región quedaría mutilada es porque desde este edificio también se pone el foco en la producción de jóvenes productores de la tierra. Es así como Murcia Supersónica se proyectó como aperitivo de la XI edición del Festival IBAFF.

Murcia se divierte

Principios de los años 80, si Madrid presume de movida, la periferia no se queda corta. Muy sonados son los ejemplos de Galicia o País Vasco, sin embargo la capital del Segura también hierve con bandas cuya efervescencia fue la banda sonora del comienzo de la democracia para una generación entera. Grupos como Farmacia de Guardia, Los Marañones, Los Hurones, Bluesfalos se movían entre el blues y el pop nacional para poner a Murcia en el mapa de la música nacional más alternativa. Grupos cuya única ambición fue tocar para divertirse y hacer disfrutar a quienes acudían a sus conciertos alejados en su gran mayoría de la dictadura de las discográficas que moldean a su antojo a jóvenes que buscan expresarse libremente.

Y la historia en el documental evoluciona casi sin que el joven espectador se de cuenta hasta llegar a grupos que ya le van sonando más como Second, Varry Brava, Viva Suecia o los ilustres M-Clan. También es de destacar la atención que los creadores del documental fijan sobre grupos no tan comerciales pero que sí han tenido su etapa de gloria en escenarios muy diversos, como Perro, Rey Lobo, etc.

Memoria histórica

Si Murcia Supersónica destaca por algo es porque el producto final resulta completo, variado, dinámico e ilustrativo. El espectador sale con la sensación de conocer todo lo que ha pasado en el panorama musical murciano desde la Transición. Entrevistas a un sinfín de músicos, productores, dueños de tiendas de discos y un aspecto muy interesante: los periodistas especializados. Algunos cubrieron en su momento aquel movimiento regional o incluso pertenecieron a él, como el periodista de ‘La Verdad’ e integrante de Farmacia de guardia, Jam Albarracín. Otro de los grandes del periodismo musical a los que recurre esta producción, esta vez a escala nacional, es el joven Julio Ródenas, murciano al frente de Turbo 3 en Radio 3 de Radio Televisión Española.

Y si Murcia Supersónica es tan completo que se puede considerar una biografía viva de la música en la Región, esta virtud se convierte en defecto al quedar muy identificables los aspectos que se quedan fuera y que también son necesarios para entender la historia de la música en Murcia desde los 70. Una es un aspecto por el que se pasa de puntillas por el documental, los escenarios donde han tocado infinidad de esos músicos. Espacios como el Latino (hoy convertido en Temperatura Ambiente) o algunos tan míticos para la música en directo de la ciudad como La Puerta Falsa quedan fuera de esta enciclopedia musical huertana.

La otra gran ausencia se acentúa con una especie de cordón sanitario a los solistas que solo se salta la prodigiosa Alondra Bentley. Dos representantes de España en Eurovisión se quedan fuera del documental, nada más y nada menos. Aunque es cierto que el documental se estrenó en 2016.

El apoyo público

Este prodigio de la síntesis (más de 80 horas de contenido grabado resumidas en algo más de hora y media) también pone el foco en la financiación pública que ha recibido la escena murciana. Una apuesta que empezaría con el concurso Murcia Joven. Este evento sería después sustituido por el famoso Creajoven ahora convertido en CreaMurcia, por mucho que aun nos cueste a algunos el cambio de nombre. Apuesta justificada ya que el certamen ha sido el trampolín que ha impulsado a numerosas bandas murcianas en su salto a la fama. Un pequeño empujón para fomentar la cultura, el talento o, en el peor de los casos, un ocio saludable para los jóvenes creadores y espectadores del municipio. También hay que recordar para quien no lo conozca en la ciudad, que el CreaMurcia cuenta con infinidad de categorías en las que quedan recogidas una gran variedad de artes.

Sin embargo, el que no salió muy bien parado en el documental fue el festival SOS 4.8 renombrado hasta la saciedad hasta estabilizarse (parece) como WARM UP. Las críticas le llovieron al gran festival murciano por poner a la escena regional en un segundo plano, salvo excepciones como la de Second, estando mayormente financiado en sus primeras ediciones con dinero público.

Y hablando de lo público, reivindico (sin unirme nada a los responsables del vídeo, que alguien lo podría pensar) que este documental cuenta con una calidad sobrada para que la televisión pública 7 Televisión Región de Murcia no tarde en adquirir los derechos y ponga esta maravilla al servicio de los espectadores de toda la Región. Precisamente este es el tipo de contenido autóctono de calidad que se demanda a un medio público, aunque no haya sido producido por el mismo. Así que aquí va la petición.

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