Es increíble cómo películas tan perfectas se ven condenadas a pasar desapercibidas por la falta de medios para asegurarles una gran promoción o por someterse a otras de igual calidad pero con elementos diferenciadores llamativos. En la medida de mis posibilidades espero que tras esta crítica todo lector haga lo que pueda por verla y disfrutar de la vida de María.

María nos mira a los ojos

Inconmensurable, increíble, inabarcable… Bárbara. Se acaban los calificativos para describir al animal interpretativo que es Bárbara Lennie. Acostumbrados a verla como mujer fuerte, impacta cómo Lennie interpreta a María, una mujer sensible, frágil y en algunas ocasiones infantil. La actriz es terriblemente versátil y no es necesario ver más de una película para disfrutar de su labor, borda cada papel adaptando su mirada a cada personaje. Y esa mirada atrapa al espectador en cada escena, algo que está al alcance de muy pocos intérpretes no ya en nuestro país, sino en el mundo entero.

Retrato de una generación

Estamos ante una historia fantástica y no precisamente porque esté llena de fantasía, sino por la forma extremadamente bella y natural con la que nos cuenta muchos hechos que nos saltarían las lágrimas a los más sensiblones. Retrato de unos tiempos difíciles, de los perdedores de la historia, de los que pasan sin pena ni gloria, de aquellas y aquellos a los que no les sale nada. Y es que a los que la industria cinematográfica nos enseñó que teníamos que buscar a nuestro heredero o heredera real para cumplir nuestros sueños, a los que nuestros padres nos decían que estudiando una carrera tendríamos un futuro brillante, a los que seguimos poniendo al mal tiempo buena cara y a los que ya no nos la meten los coaches… Todos esos, también necesitamos sentirnos reflejados en nuestro cine.

Emblema de buen cine español

Es en estas pequeñas historias donde el cine y la ficción españoles se crecen. Precisamente la grandeza del cine español siempre ha residido en un acertado retrato de personajes sencillos. Siempre recordaremos papeles como el de la gran Candela Peña en Princesas, de Fernando León de Aranoa, o los de nuestros Campeones más queridos. Esas son las historias que marcan porque todos nos podemos sentir representados y se nos exponen nuestros conflictos morales y psicológicos.
María (y los demás) pasó desapercibida por los Goya… Y quizá eso sea un homenaje a la propia historia de este personaje, pero no para la película.

La mirada femenina

¡Qué necesaria es la mirada femenina! Cada vez más, de acuerdo a las circunstancias y panorama que vivimos en esta España nuestra. En María (y los demás) se dan varias circunstancias en las que se dan situaciones sexistas y que, pese a que se de mayoritariamente en mujeres, también nos afectan a muchos hombres. El caso es que hacer protagonista a una mujer (interpretada por una mujer, que tampoco ocurre siempre) y dirigida por una mujer, Nely Reguera, además de ser necesario es que da un resultado inmejorable en esta película. Habrá que seguir también muy de cerca la pista de Reguera, ya que la inmensa actuación de Lennie no debe eclipsar la belleza de esta historia que apasiona y su inteligentísimo tratamiento. Una historia que aborda toda la complejidad de la mente adulta y que sumerge al espectador en una ficción que abraza al día a día más común con una ternura que engancha.

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