Después de una larga e inexplicable travesía por el desierto, The Cabin in the Woods (perdonen que me quede con el título original, resulta difícil cambiar el chip por La cabaña en el bosque después de tanto tiempo) por fin se ha estrenado en las salas comerciales de España. De manera tímida, de tapadillo, subtitulada y en cuatro cines, pero estrenada está. Y aunque las distribuidoras nacionales se han ganado con este desatino una buena palmada de remo en el trasero, que el visionado de esta sorprendente cinta se haya puesto por fin al alcance del público de a pie es algo que solo cabe ser celebrado con furioso júbilo.

Estrenada hace ya año y medio en Estados Unidos, The Cabin in the Woods se ha convertido en tiempo récord en una película de culto que los fanáticos del terror seguirán manoseando y adorando con sus dedos pringados de Doritos durante las décadas venideras. Nacida de la pluma del nuevo Rey Midas de Hollywood, Joss Whedon, artífice de Firefly y Los Vengadores, en colaboración con su colega Drew Goddard, la película es una bomba de relojería que sorprende, impacta y deja al espectador medio aturdido ante tanta genialidad y atrevimiento, pero sobre todo feliz por haber presenciado algo único.

La cinta llega con el planteamiento apropiado en el momento perfecto. Sin caer en el terreno fácil de la parodia, The Cabin in the Woods es una subversión y un desafío al terror, un género que está viviendo un momento de preocupante decadencia desde hace demasiados años. Lo que parece ser el enésimo slasher protagonistado por adolescentes estereotipados que se encuentran atrapados en medio de ninguna parte mientras una amenaza misteriosa se los va cargando uno por uno, poco a poco empieza a revelarse como un desquiciado cubo de Rubik que juega con el espectador retorciendo la trama de forma muy inteligente hasta una demencial conclusión capaz de volarle la cabeza hasta al cinéfilo más curtido.

Contar demasiado de The Cabin in the Woods es arruinar una historia construida meticulosamente para sorprender al espectador. Basta decir que aquí nada es lo que parece, y eso ya es mucho más de lo que puede decir cualquier otra oferta de la cartelera actual. En una época de remakes, secuelas y producciones de manual, resulta refrescante una película capaz de encadenar con tanto éxito una sorpresa detrás de otra.

Ingeniosa, original, con un guión brillante y muy bien rodada, resulta difícil no recomendar The Cabin in the Woods incluso a gente que odia el cine de terror. Incluso resulta difícil no considerarla una de las películas del año. Pero lo más difícil de todo es entender por qué demonios esta delicia llega tan tarde y tan mal. Una vez más las distribuidoras y salas españolas se disparan en su propio pie. No cometan el error de dejarla pasar, me temo que no durará mucho en cartel.

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