Desde las sombras, Roger Corman respaldó películas tan viles como esta durante su fructífera etapa de productor. Humanoides del abismo es claramente una revisión encubierta y a lo bruto de la célebre La mujer y el monstruo, quizá la mejor aportación de la tardía Universal de los 50. Plagio o tributo, la película no esconde sus fuentes de inspiración, y es fácil reconocer en los humanoides una fusión de La cosa del pantanoy la criatura de la Universal. Si bien el diseño de los viscosos bichos es bastante resultón, pierde bastante efectividad por culpa de lo barato de los trajes (porque son eso, trajes). El resultado es desigual, dependiendo de la iluminación, hay escenas donde los monstruos resultan hasta creíbles, mientras que en otras inevitablemente cantan a goma por todos lados. Pero no pasa nada, cuando se ponen a violar y a despedazar se les perdona todo, angelitos. La película presenta una estructura ascendente bastante agraciada. Comienza de manera casi comedida, con algunos asesinatos y violaciones esporádicos, para acabar en lío padre cuando las Fiestas del Salmón del pueblo atraen a las pervertidas criaturas en masa (con sangriento resultado). Al equipo de producción parece írsele de las manos el exagerado clímax final, pero gracias a eso se consigue reflejar con acierto el clima de caos y descontrol requerido. Exceptuando esta parte, que sale airosa casi por casualidad, resulta satisfactorio lo bien realizada que está una película destinada a complacer los instintos de un atajo de degenerados. La directora lleva la realización sin alardes pero con eficiencia. Habrá quien la acuse de fotocopiar literalmente tomas de Tiburón (lo cual es cierto), pero ¿qué monster movie posterior al escualo de Spielberg no le debe algo? El buen trabajo se ve empañado por un montaje muy deficiente. Los siempre despreciables tijeretazos se notan tanto que duelen, y algunas escenas de acción se intercalan con diálogos absurdos que no vienen a cuento. Y no, no voy a hacer ningún comentario sobre lo sorprendente de que una película de éste tipo esté dirigida por una mujer, bienvenida sea. Sí lo haré de la participación de James Horner, con una banda sonora que dista mucho de la que compondría para la también marítima Titanic. “Era joven y había que comer”, me imagino que diría si se le preguntara hoy por esta partitura que fusila sin contemplaciones pasajes de Tiburón y Psicosis, posiblemente las dos bandas sonoras más plagiadas de la Historia del Cine. Con todo, supone un agradable alejamiento de las entrañables pero cargantes melodías de sintes de la época. En fin, vean Humanoides del abismo o, si ya la han visto, revísenla. Su buena realización y su acertada mezcla de terror, perversión morbosa y ciencia ficción dejan ese buen sabor de boca de: “joder, ya no se hacen películas como ésta”.

Comentarios

Por favor identifícate para comentar
avatar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.