Un grupo de Hard Rock de mala muerte viaja al pueblo de Grand Guignol para hacer un concierto, sin embargo no tardarán en descubrir que los lugareños no ven con buenos ojos eso del ruidoso rock and roll. Éstos haran todo lo posible para evitar que se celebre el espectáculo, lo que incluye matar a los componentes del grupo. Sin embargo, uno de ellos le ha dejado a una muchacha del pueblo una grabación de la banda que al ser reproducida puede resucitar a los muertos. De este modo, el grupo es resucitado en forma de zombies rockeros sedientos de venganza y justicia.

De la mano de la legendaria Cannon, hogar de Charles Bronson y otros justicieros callejeros, llega esta psicotrónica mamarrachada que incluye sexo geriátrico, enanos cabrones, desnudos gratuitos (cómo no), una abuelita licántropa en silla de ruedas y, lo mejor de todo, Hitler al mando de un siniestro ejército de nazis paletos. Con semejante carta de presentación uno no espera menos que la mejor película de la historia.

Por desgracia, la torpeza de la que hace gala durante su hora y media y un montaje malísimo echan por tierra lo que podría haberse convertido en todo un clásico de lo grotesco. Los horrorosos flashes que aparecen en ocasiones, además de estar terriblemente mal ejecutados, estropean cada muerte (mucho menos violentas y espectaculares de lo que cabría esperar, por cierto), consiguiendo algunas escenas de verdera tortura visual. Se suma a la decepción el maquillaje de los rockeros, más digno de un grupo de black metal de barrio que de unos cuerpos resucitados de la tumba.

Sin embargo, no todo son despropósitos. La banda sonora tiene su punto y consigue transportar al espectador a esa década mágica que fueron los 80. El guión, a pesar de ser muy simplón y pobre, tiene momentos realmente hilarantes que no comentaré para no estropear el factor sorpresa.

En definitiva, Hard Rock Zombies se trata de una prometedora propuesta venida abajo por su deficiente ejecución. Sin embargo contiene ocurrencias tan demenciales y curiosas que justifican de sobra su visionado. ¿O vosotros también pensábais que Hitler se había pegado un tiro en un bunker de mierda? La respuesta está aquí.

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