Madrid, un día laborable cualquiera, la gente desayuna con más o menos prisa en un bar de un barrio humilde. Una adinerada chica joven se despista y entra al bar en el que se toma un café, pero su principal intención es ver si le pueden cargar el móvil. Estaba a medio de una conversación con una amiga en la que le comentaba que había ligado con un chico a través de una aplicación. Aún no sabe si follárselo o no en la primera cita. Un hombre entra a toda prisa tosiendo al aseo, un joven con pinta de hipster está absorto en los vídeos de su tablet, otra mujer entra al bar a fundirse todo su dinero en la tragaperras mientras que un vagabundo cuenta las monedas para un bocadillo, un hombre de negocios ultima un trato y otro espera a ser atendido. Antes de ser atendido este último hombre sale del bar y en la misma puerta recibe un disparo en la cabeza.

Así empieza la trama sobre un bar del que sólo en algún momento intuimos el nombre “El Amparo”. El director juega con esto y le da este nombre a la dueña (Terele Pávez), un nombre -el del bar- que pese a no utilizarse casi nada durante la película no es ni mucho menos casual. Sin embargo, el bar cuyo nombre se resiste se convierte en el personaje principal de la película. El director, Álex de la Iglesia, se hace grande en los espacios pequeños. Con una mezcla entre terror y humor nos sirve en bandeja una gran película digna heredera de otra de sus obras más suculentas, ‘La Comunidad‘. Si los espacios cerrados (‘Crimen Ferpecto‘, ‘Las Brujas de Zugarramurdi‘ -¡qué gran viaje en coche!-), y el humor (‘Mi gran noche‘) suelen ser señas de identidad de la obra del director vasco, también lo son los personajes marginales (‘El Día de la Bestia‘, ‘Acción Mutante‘, ‘Muertos de Risa‘) y ciertos actores fetiche, como la ya desaparecida Terele Pávez. Mención especial me gustaría hacer de esta gran actriz, que por cierto tuve el placer de entrevistar una vez. Pávez vuelve a hacer de mujer fuerte e impetuosa, un personaje que parece repetitivo en la filmografía “iglesiana” y que quizá por su fisionomía y su buen hacer ante la cámara le venía que ni pintado a la veterana. “Nunca me dan papeles en los que interpreto a la mujer débil que quizá soy”, me comentó la artista hace años durante la Semana de Cine Español de Mula, de la que fue madrina.

A Álex de la Iglesia parece gustarle el papel de mujer fuerte y en esta película hace fuerte hasta al personaje más débil. El instinto de supervivencia es otra de las señas de identidad iglesiana y que en este bar impregna a todos los personajes. Ese es uno de los platos fuertes del bar, el gran elenco de actores. Además de Terele Pávez, encontramos a Secun de la Rosa y entre los feligreses de este bar a una inmensa Carmen Machi, Blanca Suárez, Mario Casas y un no tan conocido para el público español, el argentino Alejandro Awada. Todos crean un ambiente en el que te metes hasta las trancas…

Pese a la gran factura y el conseguido ambiente de tensión constante, hay dos escenas que no terminan de cuadrar, ¿qué esconde el personaje de Mario Casas en esa mochila? (De la otra mejor no adelanto nada). Es la única pega a una película que me ha hecho reconciliarme con un director que tiene un gran defecto pese a su brillantez: los finales. No se sabe a cuento de qué, de la Iglesia contamina sus grandes producciones con finales infumables como en ‘Las brujas de Zugarramurdi‘ o ‘Balada triste de trompeta‘ (bueno, realmente no me gustó nada de ‘Balada triste de trompeta‘). Sin embargo, el final de ‘El Bar’ resulta excesivo, tal y como le gusta al director, pero no hasta el punto de ser inapropiado.

El bar

Si lo pienso un poco, este bar no se aleja de ser una especie de remake de ‘La comunidad‘, película de la cual me enamoré en mi infancia y la veo cada vez que la echan en la tele. La diferencia es que no encontramos en este bar a la gran Carmen Maura (podría haber hecho un cameo, hubiera sido un guiño genial) y que tras la puerta del bar nos tiramos mucho tiempo sin saber qué está pasando. Si os gusta la intriga os recomiendo que ni siquiera veáis el trailer de la película. Para mi gusto contiene alguna escena o frase que te adelanta parte de la trama y creo que puedes disfrutar de un visionado más inquietante si no lo ves.

Conclusión, este bar está para chuparte los dedos. Una película que nos enseña que “El miedo nos muestra cómo somos realmente”.

… Ay “bares, ¡qué lugares!”.

El bar

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