Una neoyorquina viaja a Nueva Guinea en busca de su hermana Diana. Allí es retenida por un culto hippy-religioso que también la había captado a ella. Los adeptos de la secta, liderados por un tal Jonas, rechazan la corrupción de la civilización y conviven en comunidad, entre atemorizados y drogados, en lo más profundo de la selva guineana. La férrea ley de Jonas hará que no sea tarea fácil escapar del poblado. Sin embargo, la ley de la selva es aún más feroz, infestada de bestias salvajes y tribus de caníbales aún peores.

Amantes de la carnaza, he aquí una burrada de las buenas. La también italiana (cómo no…) Holocauso Caníbal inauguró un subgénero bastante válido como alternativa a los zombies, ya bastante gastados por aquél entonces. Las imitaciones no se hicieron esperar y los caníbales camparon a sus anchas por la filmografía italiana de la época. Eran películas baratas de rodar en países tercermundistas, que ofrecían una aceptable justificación de la carnicería mostrada y además casi siempre venían acompañadas de una gran polémica que las hacía morbosamente atractivas para el público cazurro de la época. Comidos vivos es uno de los mejores ejemplos del subgénero caníbal, además de ser una de las más bestias.

Por la pantalla se suceden toda clase de aberraciones : mutilaciones, canibalismo (lógico), violaciones, castraciones, explotación sexual, decapitaciones… Todo ello captado con la mayor naturalidad del mundo, llegando a niveles de detallismo casi de documental. Y si bien los efectos especiales son menos resultones y realistas que en Holocausto, las escenas de violencia de Comidos vivos tienen más mala leche. Probablemente el espectador de estómago menos curtido note bailarle las lentejas en el estómago.

Por suerte la película se favorece de ciertos toques de aventura que la salvan de convertirse en un simple desfile de burradas, que también, y resulta bastante entretenida. La primera parte de la película es una burda copia de Holocausto Caníbal, filmación recuperada incluida, pero es la aportación del elemento de la secta lo que le da cierto trasfondo (por muy pobre o inverosímil que sea) y algo de frescura. Bienvenidas sean las sectas de hippys pirados en cualquier película.

Comidos vivos es, en general, algo superior a la mayoría de sus contemporáneas caníbales (a las que, por cierto, roba de manera bastante evidente algunas escenas). Por su crudeza sólo es apta para los goremaníacos más experimentados, pero ¿acaso no son los únicos que buscan este tipo de marranadas?

Comentarios

Por favor identifícate para comentar
avatar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.