Lords of Chaos

Bohemian Rhapsody fue la opción popular, pero el verdadero gran biopic musical del año pasado fue Lords of Chaos. Esta polémica coproducción sueco-británica intenta narrar, con bastante amarillismo (ya en su cartel avisa de que es una película basada “en la verdad y en mentiras”), la génesis del black metal noruego y de Mayhem en particular. Probablemente no haya habido en la historia banda de historial más infame, marcada por el suicidio, el asesinato y una oleada de quema de iglesias que sembró el terror en Noruega a principios de los 90. La película era cuestión de tiempo y Lords of Chaos, aunque no duda en apartarse de la veracidad en pro del morbo en varias ocasiones, consigue retratar no solo a unos jóvenes profundamente perturbados sino también el marco general de un movimiento social más amplio y complejo.

En gran medida la producción es la historia de la insana relación entre Øystein Aarseth ‘Euronymous’, miembro fundador de Mayhem y germen del black metal noruego, y el bajista Varg Vikernes. Dos jóvenes de personalidades extremas cuya amistad inicial deriva en una escalada de odio conforme su relación se convierte en una competición por ver cuál de los dos hace la burrada más gorda. Con sus licencias, Lords of Chaos ofrece un retrato bastante complejo de sus personalidades y las desarrolla de forma muy convincente. El propio Varg ha criticado duramente la imagen que la película proyecta de él (un tarado peligrosísimo, básicamente), pero resulta difícil discernir cuánto hay de verdad en el guión cuando ni siquiera los crímenes que cometieron sus protagonistas están demasiado claros en la actualidad.

Sin embargo, Lords of Chaos es más que eso. La película refleja cómo unos jóvenes de clase acomodada con serios problemas de personalidad se rebelaron de la peor forma posible contra una sociedad aburrida, insustancial y muy religiosa. Frente a la imposición de unos valores morales con los que no se identificaban abrazaron la música extrema, el satanismo y el culto a los dioses paganos, no solo como forma de protesta sino como un canal a través del cual dar rienda suelta a su angustia vital. Empezaron como unos críos cabreados pero el movimiento se les fue de las manos y descarriló de forma tan tremenda que las atrocidades vinculadas a blackmetaleros adquirieron tintes de crisis social en Noruega.

El nihilismo que impregna cada escena de Lords of Chaos es incómodo. Se trata de una película muy perturbadora que le propina al espectador una patada en el estómago. Y, aún así, consigue ejercer en todo momento un poder de fascinación enfermiza que atraerá a muchos amantes de lo macabro hacia la música de Mayhem. Algunos se quedarán. El póstumo De Mysteriis Dom Sathanas sigue siendo una de las obras maestras del género y la triste historia de su grabación solo hace agrandar aún más su leyenda.

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