Aunque está fechado para mediados de abril, el nuevo disco de AnathemaWeather Systems‘ ya está campando a sus anchas por los internets. Como yo ya tengo una copia reservada y pagada de la edición digibook (que incluye un DVD extra con mezcla en 5.1, ojo con eso), me he dejado llevar por la tentación de descargarme el disco como un bellaco, devorado por el ansia de conocer cuál será el siguiente paso de estos muchachos después del sobresaliente (y probablemente insuperable) ‘We’re Here Because We’re Here‘.

Muy alto estaba el listón después de los dos anteriores álbumes de la banda (obviando dos interludios semi-acústicos de importancia menor), en los que su sonido ha madurado y evolucionado hasta convertirles en algo parecido a lo que sería Coldplay de tener agallas y audacia creativa. No tengo por tontos a los hermanos Cavanagh y esta nueva etapa que acaban de abrir así me lo demuestra. En lugar de intentar competir contra sí mismos han vuelto a reinventarse por enésima vez, algo que se les da de maravilla, para explorar nuevos territorios sonoros, algo que, por cierto, también se les da de maravilla.

Anathema nunca juega al despiste. Desde el primer segundo queda muy claro que algo ha cambiado. Las atmósferas opresivas y ominosas dan paso a unos arpegios acústicos sorprendentemente limpios y efectivos que sostienen prácticamente todo el peso del disco. La colaboración de la angelical Anneke van Giersbergen, ex cantante de The Gathering, quien se une a la ya imprescindible vocalista femenina Lee Douglas, enfatiza el carácter bucólico de la primera mitad del disco, tan homogénea y bien anillada que es prácticamente una suite compuesta por seis pasajes indivisibles.

La cosa cambia a partir del sexto corte, la extraña ‘The Storm Before The Calm‘, una marcianada que sirve de bisagra entre esta primera parte tan luminosa y otra más arriesgada, donde el grupo recupera algunos de sus ramalazos metaleros (‘The Beginning And The End‘) y experimenta con su faceta más onírica y ambiental (‘The Lost Child‘ e ‘Internal Landscapes‘).

Corto, muy corto, se hace ‘Weather Systems‘, y eso siempre es una buena señal cuando tienes entre manos canciones que llegan a durar hasta 9 minutazos. No me voy a pillar los dedos intentando colocar el álbum por delante de ninguno de los otros que el grupo ha parido durante esta última década. Eso es algo que dejó de tener sentido hace mucho tiempo, pero sí me atrevo a decir que es su obra más sincera y evocadora hasta la fecha. Ni mejor ni peor, este disco es el siguiente paso lógico en la trayectoria de un grupo que dos décadas después de su fundación sigue maravillando por su capacidad para seguir progresando a nivel compositivo. Los muy cabronazos lo han vuelto a hacer.

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