¿Para qué sirve este botón? Autobiografía de Bruce Dickinson

Supongo que tener un pie en el barrio de los callados te da una inevitable sensación de perspectiva vital. Por eso, cuando Bruce Dickinson se pasó la primera mitad de 2015 luchando contra un cáncer de garganta, decidió hacer balance y narrar la historia de su vida. ¡Y menuda historia! Cualquiera que sepa algo sobre la trayectoria de Iron Maiden estará perfectamente al corriente de que este británico socarrón rompe con todos los tópicos asociados a un cantante de heavy metal, pero esta autobiografía que arranca con los recuerdos de su niñez y sus líos en el internado donde acabó de adolescente ofrece una visión global inédita sobre un hombre al que solo le falta ser astronauta.

Tras llegar al séptimo puesto del ranking de esgrima del Reino Unido, recibió una invitación para unirse al equipo olímpico en los Juegos de 1992, aunque no pudo por problemas de agenda. En 1994 se jugó la vida para dar un concierto en solitario en pleno asedio de Bosnia durante la guerra de Sarajevo. Es el cocreador de la línea Trooper, una exitosa cerveza preparada siguiendo los procesos tradicionales ingleses de la que se han servido más de diez millones de pintas en todo el mundo. Tuvo un cargo directivo en una aerolínea, es formador y también capitán de vuelo. Pilota regularmente aviones comerciales Boeing 757, incluyendo el propio ‘Ed Force One’, un 747-400 que Iron Maiden ha usado para transportar a la banda y todo su equipamiento durante sus últimas giras. Este renacentista moderno también es empresario, ha escrito dos novelas, el guion de una película, ha presentado su propio programa de radio y ha colaborado en varios documentales.

Bruce Dickinson

En su autobiografía, escrita en un bloc de notas durante los trayectos de la gira de The Book of Souls, Bruce Dickinson relata cómo ha ido abordando todos estos proyectos y ofrece una perspectiva personal de cómo han influido en él. También habla, claro que sí, sobre su carrera en Iron Maiden. Y aunque no desvela escándalos ni grandes secretos que vayan a dejar a sus fans arrancándose la melena con las manos, sí ofrece una mirada íntima del interior del seno de la banda y comparte algunas anécdotas realmente divertidas. Una de mis favoritas es cómo sufrieron una redada policial después de que pillaran al conductor de uno de sus camiones transportando lo que parecían ser dos kilos de heroína. El fardo resultó ser levadura, porque el buen señor era diabético y tenía la costumbre de elaborar su propio pan.

La autobiografía de Bruce Dickinson no es la típica historia de drogas, sexo y rock and roll que uno podría esperar, sino el testimonio de un hombre admirable que siempre se ha esforzado al máximo por hacer realidad todos sus objetivos. Y, aunque es interesante conocer cómo se forjó la leyenda de la Doncella, lo mejor del libro es llegar a conocerle mejor a nivel humano. Es una autobiografía muy personal, narrada con una finísima ironía británica, y no pocas veces cómo cuenta las cosas resulta más divertido que las propias cosas que cuenta.

Aunque se han quedado fuera amores, desamores y nacimientos por coherencia narrativa y porque el morbo no le importa un carajo, Bruce Dickinson concluye el libro con un repaso bastante extenso de su duro tratamiento contra el cáncer. Se agradece ahí la ausencia de mojigatería que suele ir acompañada a este tema y lo cuenta como lo que fue: un hombre al borde del precipicio aguantando el tirón con mucha fuerza de voluntad y cruzando los dedos para que el tratamiento médico fuera favorable. Nada de “guerreros contra el cáncer” ni ensalzar la victoria del enfermo sobre la enfermedad, pero sí muchísimo humor por parte de un tío que se ríe hasta de su sombra, con muchas ganas de seguir adelante y feliz de haber vivido para contarlo.

Bruce Dickinson celebrará un encuentro para presentar su autobiografía el próximo 26 de febrero en el Teatro Rialto de Madrid. Las entradas incluyen una copia del libro y cuestan de 50 a 70 euros.

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